
kraeugolnikov
- September 24th, 2011
Riéndome solo, en el sofa, escuchando The Brian Jonestown Massacre. Y la música tan lenta, y la luz ténue de mi pantalla, con un tono azulado, iluminando mis dedos, que se movían como pequeñas larvas por sobre el teclado. Y mis gluteos, y mis pantorrillas (¿o lo opuesto?) están esforzandose como por fusionarse con mi espina dorsal, como si trataran de meterse en ella. Es música tensa, anormal, loca, y por eso la fuerza se convierte en una necesidad, por eso hago fuerza con mis músculos. Y ahora es aún más lenta, con una voz desalineada y guitarra muy aguda, rara, un poco cortante, pero me recuerda algunos sonidos de Sigur Ros, con el bajo prominente y lento, como las ballenas, y la especie de maraca-panderos.
JP está en la cocina, suspirando y moviendo cosas, del refri, del lavadero, a la mesita-de-cortar-cosas. Los sonidos son simples y ahora de repente mis músculos en lo de abajo de las piernas (los pies, ) se contraen fuertemente, porque sentí que me estaba desconcentrando.
El sonido de ésta no es tan amigable... No es ni siquiera melancólico o nostálgico como el otro. Ésta canción era depresiva. De crisis.
Y la siguiente es una joya leeeeeenta con guitarra muy sutil, con bends, y de repente, en dos jalones de aire con la nariz, sentí su perfume. Es como si sonaran las estrellas en esta canción, junto con la guitarra acústica de fondo, y parece que el cielo ya empieza a iluminarse con los primeros rayos de sol de la madrugada, pero es la música la que altera mi percepción auditiva y visual. Y ahora mis manos parecen una animación gif con muy pocos frames, moviendose rápidamente, como unos insectos animatronicos de los 90's, como en Man in Black, por sobre las teclas de mi teclado. Y la canción acaba.
Aquí empieza una guitarra un poco más pesada, con palm-muting, que me recuerda en conjunto con los demás instrumentos, algún momento de la música de "Cossacks: Art of War".
Es como si yo estuviera detenido en el tiempo junto con esta rola. Como si en el elevador de tiempo, me atorara con una cinta magnética en un walkman con esta rola. Fui a ver el nombre. "Wisdom" de los mismos "Brian Jonestown Massacre". Es absolutamente increíble. Pero sí, es como si el tiempo fuera un rascacielos, y yo fuera en el elevador, surcando los años, con una cinta magnética con esta única canción grabada. Y mientras la reproduzca, el tiempo fuera no sigue su curso. Es mi pequeña máquina para alentar el tiempo.
Ahora la canción cambia a algo más oscuro, lento, triste. Es raro pasar a esto, pero de alguna manera es perfecto. Es la música del bluesero en el hotel. Del escritor frustrado en un cuarto sucio de Las Vegas, bebiendo a litros por su proxima muerte por cirrosis (Nicholas Cage). Algo de "higher"... "and i ask you why, why, i feel so bad, bad". Es increíble. Hasta ahora, ésta música ha superado todos mis trips anteriores.
El efecto de la hierba se está acabando. Tengo la garganta reseca y escucho a los perros, el pavimento bajo las llantas de los autos, los grillos y la respiración de JP. La música es trágica. Refiere a un bosque oscuro, en la época de quema de brujas en Estados Unidos, donde en cámara lenta, altísima definición y tonos azules, una bola de gente está linchando a alguien. O, mejor dicho, llevando a alguien a matar al bosque. Es como si una voz inexperta estara cantando canciones folclóricas sobre muerte y luto. Se está disculpando por algo. Y en el puente, con guitarras sutiles y el pedo, de fondo se escucha como si un teléfono llamara. Y ahora parece un Thermin (la cosa de los campos magnéticos). Suena un poco a Pink Floyd, un poco como Atom Heart Mother.
Y esta siguiente canción tiene el sonido que antes llamé estrellas, pero por ser mucho más cálida la música, se oyen como botellas con pociones de un poderoso druida celta, en un bosque dibujado en tonos anaranjados. De pronto, entra un guitarra eléctrica deliciosa, que es como... Fuck... El pedo se me va estrepitosamente, con estremecidad. ("As beautiful as you aaaaaare").
The Brian Jonestown Massacre - Crushed. Siento que la música ya no está tan alta como hace rato. Seguramente es la canción.
Como un heroinómano, sentado con brazos esqueléticos en una esquina, en el último sillón sin vender, con una mesa y una silla en otra esquina del cuarto y una bicicleta en medio, en el suelo sucio. Llegan los vecinos en su auto y se van a su departamento, al otro lado de la pared.
Ahora la música es como una colmena de abejas eléctricas, guitarrosas, que están cada vez más cerca, como en una película, cuando en medio del día plagado de colores brillantes, la cámara fuera acercándose lentamente a un punto lejano. Sin relevancia para con la historia; sólo como un punto enfático del paisaje. Todo eso, pero en la música. Ahora es como si alguien estuviera cantando al mismo tiempo. Hasta que todo se vuelve tenue e incierto. Los últimos sonidos, como ecos de algo muy lejano en el tiempo y en distancia física también.
Es curioso cómo el tiempo sigue corriendo lento con la música, aunque los sonidos externos se están acelerando. Según mi trip sobre las dos dimensiones, una rápida y una lenta, se explica con el espejo. Si antes el espejo era la única barrera entre mi dimensión y la acelerada, ahora mi percepción del tiempo se va reduciendo en el universo. Osea, el universo de mi tiempo se está contrayendo. Es curioso también cómo de palabra a palabra cambia mi percepción de lo que escribo y me pasa por la mente. De repente me parece genial, y luego-luego es estúpido. It's wearing off now, ma' man. It's almost time to go home. Ahora creo poder entender mejor (o tal vez después de releer todo esto mañana) el libro de "8 o'clock" o algo así. Ahí, el libro es un torrente de pensamientos bajo los efectos del ácido. Yo, por otro lado, tripeo con substancias más ligeras, más buena onda.
Ya casi nada queda de los movimientos fractales de hace un par de horas, cuando me sentía угловатый, angulado, raro. Sentía que mis uniones entre los huesos tenían angulos rectos, cerrados. Iba a cambiar la música por Jimi Hendrix, pero lo escucharé en el auto. Toca pronto. Esta guitarra, acústica con eléctrica, es perfecta para el momento de relajamiento después de la gran cúspide del vuelo.
Quiero olerla con esta música. Besarla como si fuera la última vez, pero no de manera apasionada en términos sexuales. Apasionadamente nostálgica, tal vez. Es triste por ser la última vez, pero a la vez es un paso necesario. Creo que estoy cumpliendo ahora con eso que me dijo mi madre, de la mujer que a diario escribe unas tres páginas, para mantenerse en forma y seguir encerrando a la bestia del censor interno.
Acabo de imaginar a un tipo, parecido a Vlad, de playera clara y chamarra de piel, con un sueter negro en la mano, a modo de toalla de mesero de restaurante nice, del otro lado de la ventana, entre garrotes y las manchas de luz en la pared del otro lado de la calle. Ahora suena una harmónica y una guitarra bluesera impresionante. Ya siento los últimos trozos de mente drogada escapando de mi cabeza. Pronto me quedaré a solas conmigo una vez más. A solas con el yo que conoce el mundo exterior.
Ahora, con el trago de cerveza, mi cabeza no se siente tan bien como hace momentos. Siento pulsaciones dolorosas en las sienes. Y también, he sentido en las últimas horas que cierro demasiado fuerte los dientes. Esta canción es perfecta para terminar esta noche. Iba a irme cuando terminara, pero ire al baño ahora y luego la pondré en el auto. Debo escucharla en carretera.